¿Y si tus viajes en Uber estuvieran entrenando los futuros taxis robóticos? La jugada maestra de la compañía
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Imagina un futuro donde cada coche con conductor de Uber, en cada rincón del mundo, sirva como un sensor gigante que alimente a las máquinas que lo quieren reemplazar. Parece una trama de ciencia ficción, pero es el ambicioso plan a largo plazo que Uber tiene entre manos.
«Esa es la dirección en la que queremos ir eventualmente», declaró Praveen Neppalli Naga, Director de Tecnología de Uber, en un evento de TechCrunch en San Francisco.
La apuesta es clara: si ya no puedes vencerlos, conviértete en el proveedor imprescindible para que ellos triunfen. Y aquí es donde las cosas se ponen realmente interesantes.
Una inversión de más de $10 mil millones… pero no como crees
Primero, pongamos las cifras sobre la mesa. Según un informe del Financial Times, Uber ha comprometido más de $10 mil millones en la tecnología de vehículos autónomos. Pero la estrategia ha cambiado radicalmente.
De ese monto astronómico, $2.5 mil millones son inversiones directas en empresas del sector. El resto, $7.5 mil millones, están destinados a algo más concreto: comprar robotaxis en los próximos años. Uber ha pasado de intentar desarrollar la tecnología internamente a apostar por ser el mayor cliente y socio de quienes sí lo hacen.
La lista de socios e inversiones es ilustrativa de este nuevo rumbo: WeRide, Lucid y Nuro, Rivian, y Wayve son solo algunos de los nombres. La compañía mantiene participaciones en múltiples empresas de vehículos autónomos, un ecosistema diverso en el que está repartiendo sus fichas.
De ‘asset-light’ a ‘assetmaxxing’: la evolución de un gigante
Aquí viene el giro de guion. Uber comenzó con el sueño de ser una plataforma ligera, sin activos propios. Pero entre 2015 y 2018 se embarcó en una fiebre de ‘moonshots’ que la llevó a crear su propia unidad de vehículos autónomos (Uber ATG), adquirir la startup de micromovilidad Jump y lanzar el desarrollador de taxis aéreos eléctricos Uber Elevate.
En 2020, pareció abandonar ese camino pesado: vendió Uber ATG a Aurora, traspasó Jump a Lime y cedió Elevate a Joby Aviation. Pero, y esto es clave, se quedó con participaciones accionariales en todas ellas.
Ahora, Uber está entrando en una nueva era de activos pesados, pero con un enfoque distinto. No está invirtiendo miles de millones en I+D interna. En su lugar, su foco parece estar en poseer (o quizás alquilar) los activos físicos: las flotas de robotaxis construidas por otras empresas.
El verdadero ‘killer feature’: tu coche como sensor
Pero el plan más visionario va más allá de simplemente comprar coches sin conductor. Aquí es donde entra en juego el programa AV Labs, anunciado a finales de enero. Por ahora, se basa en una pequeña flota dedicada de coches equipados con sensores que Uber opera por su cuenta.
Sin embargo, la visión final es mucho más grandiosa. Uber tiene millones de conductores en todo el mundo. El objetivo a largo plazo es equipar los coches de sus conductores humanos con sensores para recopilar datos del mundo real.
Praveen Neppalli Naga lo explicó con claridad: «El cuello de botella son los datos». Las empresas de vehículos autónomos necesitan acceso a cantidades masivas de escenarios del mundo real para entrenar sus modelos, y eso requiere un despliegue de capital inmenso. Uber, con su red global, podría ofrecer esa escala de una forma que ninguna empresa individual podría igualar.
Construyendo la ‘nube AV’ y el modo ‘sombra’
La infraestructura que están construyendo es fascinante. Uber describe una «nube AV»: una biblioteca de datos de sensores etiquetados a la que sus socios (actualmente 25 empresas, incluyendo a Wayve en Londres) pueden acceder para consultar y entrenar sus modelos.
Y hay más. Los socios también pueden usar el sistema para ejecutar sus modelos entrenados en «modo sombra» contra viajes reales de Uber, simulando cómo se habría comportado un vehículo autónomo sin necesidad de poner uno en la carretera. Es un banco de pruebas virtual a escala global.
«Nuestro objetivo no es sacar dinero de estos datos», dijo Naga. «Queremos democratizarlos.»
Esta postura de ‘democratización’ es interesante, considerando el evidente valor comercial de lo que están construyendo. Uber ya ha realizado inversiones de capital en numerosos actores del sector de los AV, y su capacidad para ofrecer datos de entrenamiento propietarios a gran escala podría darle un poder de negociación significativo sobre una industria que, por ahora, depende de su mercado de viajes para llegar a los clientes.
Aquí está la jugada maestra: Si no puedes construir los coches que amenazan tu negocio central, conviértete en la capa de datos fundamental sin la cual esos coches no pueden existir. Con una inversión de más de $10 mil millones y un plan para transformar su flota humana en una red de sensores global, Uber no solo quiere sobrevivir a la era de la autonomía. Quiere ser su arquitecto principal.
Sobre el autor
Arquitecto de soluciones IoT dedicado a simplificar la vida moderna. Javier escribe para Byte Horizon sobre cómo integrar ecosistemas inteligentes en el hogar de manera segura y eficiente. Es experto en protocolos de conectividad y en encontrar el equilibrio entre comodidad y ahorro energético.