Solo 41 salas en el mundo pueden proyectar ‘The Odyssey’ como Nolan quiere (y el culpable es un proyector de los 60)
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Ver la nueva épica de Christopher Nolan, The Odyssey, en todo su esplendor es casi tan difícil como el viaje de Ulises. Solo 41 cines en todo el mundo — 25 de ellos en EE.UU. — tienen la capacidad de proyectar la película en auténtico 70mm IMAX. El resto, por muy «IMAX» que se anuncien, ofrecen una versión recortada, digital y con una relación de aspecto más estrecha.
¿Por qué tan pocas salas? La respuesta no está en la estrategia de marketing, sino en una máquina que data de los años 60 y que ya no se fabrica.
El problema: proyectores que ya no se construyen
El CEO de IMAX, Richard Gelfond, lo explicó sin rodeos a Variety: no se fabrican nuevos proyectores de película IMAX desde hace unos 50 años. Las máquinas existentes se restauran y se reacondicionan, pero no se crean nuevas. Y según fuentes de la compañía, muchas de las piezas especializadas que requerirían «sencillamente ya no existen».
No es un capricho. Un proyector IMAX de 70mm no se parece en nada a un proyector de 35mm clásico. Mide más de 1,6 metros de alto, casi 2 metros de largo y pesa unas dos toneladas. Utiliza una lámpara de xenón que necesita su propia bomba de agua y sistema de refrigeración. Es, en palabras de medios especializados, «una solución de ingeniería hecha a medida para un problema físico a medida, diseñada y construida en una era de fabricación que terminó hace décadas».
El tamaño sí importa (y mucho)
La película en 70mm IMAX no es solo cuestión de orgullo cinéfilo. El formato utiliza un negativo de 65mm que se desplaza horizontalmente, generando una imagen de 15 perforaciones de ancho (frente a las 5 del estándar). El resultado, proyectado en pantallas gigantes con una relación de aspecto de 1.43:1, es una nitidez y una inmersión que ningún sistema digital actual iguala.
Pero la logística es titánica. Los carretes deben enviarse a los cines en múltiples partes que se empalman a mano durante horas hasta formar una sola bobina de entre 1,2 y 1,8 metros de diámetro que se maneja con una carretilla elevadora especial. Una película de 2 horas y media ocupa casi 16 kilómetros de celuloide, pesa unos 250 kilos y cuesta unos 36.000 dólares imprimirla. The Odyssey dura casi tres horas, así que los números son aún mayores.
Demanda al rojo vivo, oferta congelada
A pesar de la escasez —o quizás gracias a ella— las pocas funciones disponibles llevan semanas agotadas. The Odyssey es la primera película rodada íntegramente con cámaras IMAX de película, un reclamo que ha disparado la fiebre entre los fans. James Hyder, que gestionó el teatro IMAX del Museo del Aire y el Espacio Smithsonian en los 80, señala que «una de las razones por las que esto es tan popular es porque es raro».
¿Podría IMAX fabricar nuevos proyectores? Técnicamente, quizás sí, pero el coste y la dificultad lo hacen poco viable. Hyder lo describe como un problema de huevo y gallina: sin proyectores no hay cines, sin cines no se hacen copias, sin copias no hay razón para fabricar proyectores. Además, la compañía apostó fuerte por lo digital desde 2008, con sistemas de 2K que se adaptan mejor a las cadenas comerciales.
Hoy existen alternativas como el láser 4K en algunas pantallas IMAX antiguas, pero carecen de la nitidez del 70mm. Para igualar la experiencia del 15/70mm, Hyder estima que se necesitaría una proyección 8K, algo que los planetarios ya hacen, pero que IMAX no ha adoptado.
Un formato que se niega a morir
A pesar de todo, el 70mm IMAX vive un renacimiento. Tras el éxito de Oppenheimer, títulos como Dune: Parte Dos, Sinners o Proyecto Hail Mary también se han estrenado en el formato. Hyder, que no esperaba que el 15/70mm siguiera vivo en 2026, se muestra optimista: «Con un buen mantenimiento, el último proyector IMAX de película podría seguir funcionando dentro de 50 años, con copias de 20 o 50 años».
Y mientras tanto, si consigues una entrada para The Odyssey en 70mm IMAX, considera que no solo estás viendo una epopeya histórica: la estás viendo gracias a una tecnología histórica que, contra todo pronóstico, sigue en pie.
Sobre el autor
Editora senior en Byte Horizon con más de una década analizando el corazón de los smartphones. Elena se especializa en pruebas de rendimiento extremo y hardware móvil. Su capacidad para desarmar y evaluar la durabilidad de los productos la ha convertido en la guía de confianza para quienes buscan tecnología que dure.