Snapchat se pone serio: los menores de 16 solo podrán compartir contenido con amigos
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Snapchat ha dado un vuelco a su funcionamiento para los usuarios más jóvenes. A partir del anuncio del 10 de junio, los menores de 16 años solo podrán compartir sus publicaciones de Spotlight y Stories con amigos mutuos, una restricción que responde a la creciente oleada de prohibiciones y regulaciones internacionales que buscan proteger a los menores en línea.
¿Qué cambia exactamente?
Los usuarios de entre 13 y 15 años dispondrán ahora de un perfil separado. Sus Stories y Spotlight solo serán visibles para las personas a las que siguen de vuelta, y estas publicaciones no mostrarán ningún tipo de métrica de engagement, como el número de «me gusta». La intención es reducir la presión social y el ansia por acumular popularidad. Hasta ahora, este grupo podía compartir Spotlight con todo el mundo, aunque las publicaciones no se atribuían a sus perfiles.
Para los adolescentes de 16 a 18 años, el cambio es menos drástico: aún pueden compartir Spotlight de forma pública, pero el alcance se limita a amigos, seguidores y personas con amigos en común.
Además, Snapchat ha ampliado las herramientas de control parental. A través del Centro Familiar, los padres pueden consultar el tiempo exacto que sus hijos dedican a secciones concretas de la app, como Stories y Spotlight.
Estas nuevas restricciones se suman a las que ya estaban activas: Snapchat impedía que desconocidos enviaran solicitudes de amistad o mensajes a adolescentes, y mostraba un aviso de advertencia si un menor iniciaba una conversación con un extraño. También limitaba el tipo de contenido que los menores podían ver en la plataforma.
El contexto: la presión regulatoria global
Estos cambios no se producen en el vacío. Australia fue uno de los primeros países en aprobar una prohibición de redes sociales para menores de 16 años. Cuando se activaron los nuevos sistemas de verificación, Snapchat se vio obligada a eliminar 415.000 cuentas de usuarios identificados como menores de edad en el país.
El Reino Unido se prepara para seguir el mismo camino con una prohibición similar, lo que ha llevado a Snapchat, Meta y YouTube a criticar públicamente la política británica, argumentando que las prohibiciones generalizadas empujan a los adolescentes hacia plataformas «menos seguras» y sin regular. Sin embargo, Snapchat ha optado por adelantarse a la normativa con estas restricciones voluntarias.
Según declaró el CEO de Snap, Evan Spiegel, en una entrevista con CNBC, Snapchat tiene un «impacto positivo» en los usuarios porque los conecta con sus amigos, y la plataforma no debería ser equiparada con aplicaciones como TikTok o Instagram. A principios de este año, Snap llegó a un acuerdo en una demanda que la acusaba de fomentar la adicción a las redes sociales, y aún enfrenta otros casos similares en Estados Unidos.
¿Adiós a las redes sociales para adolescentes?
Con estas medidas, Snapchat transforma por completo la experiencia de los menores de 16 años: la app deja de funcionar como una red social abierta y se convierte en una plataforma de mensajería casi exclusiva para amigos y familiares. Al eliminar la distribución pública y las métricas, la compañía busca evitar dinámicas adictivas y la exposición no deseada.
Los competidores también se están moviendo. Instagram ha introducido sus «cuentas para adolescentes», pero con un enfoque menos restrictivo: los menores aún pueden acceder al feed algorítmico de los Reels. Snapchat, en cambio, opta por un cierre casi total. La esperanza es que, al cumplir 18 años, los usuarios migren sin fricciones a una cuenta de adulto, manteniéndolos dentro del ecosistema.
La medida demuestra que la presión regulatoria está forzando a las grandes plataformas a sacrificar funcionalidad para proteger a los más jóvenes. El objetivo inmediato de Snapchat es claro: evitar nuevas purgas masivas como la de Australia y demostrar a los gobiernos que puede autorregularse antes de que lleguen las prohibiciones.
Sobre el autor
Arquitecto de soluciones IoT dedicado a simplificar la vida moderna. Javier escribe para Byte Horizon sobre cómo integrar ecosistemas inteligentes en el hogar de manera segura y eficiente. Es experto en protocolos de conectividad y en encontrar el equilibrio entre comodidad y ahorro energético.