Las restricciones chinas no aparecen en los datos de Chainalysis como un freno. Entre el primer trimestre de 2024 y el segundo de 2026, la cantidad de carteras únicas desde las que se enviaron stablecoins entre particulares en China se multiplicó por 43. La firma de analítica blockchain contabilizó 104.100 millones de dólares en 18,1 millones de transferencias ligadas a las tenencias en autocustodia del país durante el período de doce meses que va de julio de 2025 a junio de 2026.

Un giro hacia los pagos entre particulares

El informe no solo describe un aumento de direcciones activas. Chainalysis estima que China generó al menos 176.000 millones de dólares en actividad cripto durante los doce meses hasta junio de 2026, y que el 59,1% de esa actividad se realizó mediante transferencias P2P domésticas, en lugar de exchanges o plataformas centralizadas. Esa proporción es 3,5 veces mayor que la del período anterior, una divergencia llamativa frente a la mayoría de los grandes mercados cripto, donde los exchanges siguen siendo la puerta de entrada y salida habitual.

Stablecoins con circulación acelerada

El movimiento se nota especialmente en las stablecoins. Chainalysis detectó que la actividad de pagos con stablecoins en el país empezó a acelerarse hacia marzo de 2025 y creció durante 13 meses consecutivos. El volumen de nueva actividad añadida cada mes pasó de aproximadamente 240 millones de dólares en marzo de 2025 a casi 5.000 millones de dólares alrededor de un año después.

El crecimiento se concentró en tamaños de transferencia asociados a particulares y pequeñas empresas. Los envíos de menos de 100 dólares subieron un 996%; los de entre 100 y 1.000 dólares, un 1.057%; y los de entre 1.000 y 10.000 dólares, un 1.321%.

Otro dato relevante es la rotación. Chainalysis calcula que las tenencias de stablecoins en autocustodia de China rotaron 33,2 veces al año, más del triple que el promedio global de 9,3 veces. Esa cifra supera de lejos a la de los grandes mercados vecinos: Japón registró 9,9 veces; Hong Kong, 6,1; Corea del Sur, 5,1; y Taiwán, 3,5.

Las carteras atribuidas a China mantuvieron de media unos 3.100 millones de dólares en stablecoins durante el período, pero movieron 104.100 millones de dólares en 18,1 millones de transacciones. Para Chainalysis, esa combinación indica que el mismo fondo de tokens se pone en circulación una y otra vez, un comportamiento coherente con el uso de stablecoins como capital de trabajo o activos de liquidación, más que como reserva de valor guardada en una cartera.

Una hipótesis sobre el factor temporal

La firma también menciona un posible factor contextual: la creciente conexión entre el sistema de crédito social chino y los servicios financieros e internet. En marzo de 2025, el país incorporó partes de ese esquema al ámbito financiero y digital, una fecha que coincide temporalmente con el momento en que la actividad con stablecoins empezó a acelerarse. Chainalysis, eso sí, lo define como una hipótesis de trabajo y no como una relación causal probada. La información registrada en la cadena de bloques revela cuándo y cómo se mueven los activos, pero no puede determinar por qué una persona recurrió a un método de pago concreto.

Un reto para Beijing y una demanda difícil de atender

La estructura P2P separa a China de sus vecinos, donde los exchanges dominan la actividad. También plantea un desafío: las restricciones pueden limitar el acceso formal al mercado, pero los tokens en autocustodia vinculados al dólar pueden circular por redes descentralizadas y transferencias privadas sin depender de intermediarios financieros domésticos.

Para emisores de stablecoins y proveedores de servicios cripto, el país representa una gran fuente potencial de demanda que resulta difícil de atender directamente por la regulación. El informe sugiere que el crecimiento podría seguir canalizándose a través de plataformas offshore, redes OTC y autocustodia.

El informe plantea como siguiente interrogante si esta aceleración se mantendrá mientras las autoridades chinas amplían la supervisión de los pagos digitales y la actividad financiera.