OpenAI ha publicado un informe en junio de 2026 en el que detalla cómo bloqueó cuentas de ChatGPT sospechosas de pertenecer a una operación de influencia encubierta vinculada a China. El objetivo: manipular el debate público estadounidense sobre la expansión de centros de datos.

La compañía bautizó la operación como «Campaña del carro de los centros de datos» (Data Center Bandwagon Campaign). Según el informe, se trató de un esfuerzo a pequeña escala y de corta duración, que tuvo lugar entre finales de 2025 y principios de 2026. Los usuarios empleaban ChatGPT para generar publicaciones en X y Facebook que buscaban explotar y amplificar las preocupaciones reales de los ciudadanos sobre el aumento de los precios de la electricidad y el impacto local de los centros de datos.

Cómo operaban

Los responsables de la campaña, que OpenAI cree que pertenecían a un equipo de operaciones en redes sociales de una empresa tecnológica privada china que trabaja para clientes gubernamentales provinciales, utilizaban VPN para acceder a ChatGPT, ya que la herramienta no está disponible en China. Las instrucciones se daban en chino simplificado y pedían resultados tanto en inglés como en chino. Luego publicaban los contenidos haciéndose pasar por estadounidenses.

Ben Nimmo, investigador principal del equipo de Inteligencia e Investigaciones de OpenAI, explicó a los periodistas: «Esto parece un ejemplo clásico de una operación de influencia extranjera, que se sube al carro de un debate doméstico genuino preexistente e intenta manipularlo usando cuentas falsas que se hacen pasar por estadounidenses». Y añadió: «En las circunstancias actuales, es particularmente irónico que utilicen la inteligencia artificial estadounidense para hacerlo».

OpenAI subrayó que no encontró pruebas de que la campaña tuviera un impacto real. «No vimos ninguna señal de que tuvieran éxito», declaró Nimmo. La mayoría de las publicaciones obtuvieron poco o ningún compromiso auténtico.

Una segunda campaña contra los aranceles

El informe también revela una segunda operación sospechosa, denominada «Campaña de tecnología y aranceles» (Tech and Tariffs Campaign), que utilizó ChatGPT para generar comentarios breves y viñetas políticas criticando las políticas tecnológicas y los aranceles de Estados Unidos. Algunas de esas viñetas mostraban al presidente Donald Trump de forma descuidada, por ejemplo, serrando una escalera mientras estaba subido a ella. La campaña coincidió con octubre de 2025, cuando Trump anunció un arancel adicional del 100% a productos chinos. OpenAI no pudo vincular esta segunda operación a una entidad concreta en China.

Curiosamente, los usuarios de esta campaña pidieron expresamente que el líder chino, Xi Jinping, quedara excluido de cualquier viñeta generada por IA.

El contexto real del debate

El informe de OpenAI llega en un momento en que la construcción de centros de datos en Estados Unidos genera un fuerte debate. OpenAI y sus competidores defienden que estas infraestructuras son esenciales para mantener el liderazgo del país en la carrera de la inteligencia artificial. Sin embargo, las comunidades afectadas señalan problemas muy reales: el aumento de los costes de la electricidad y el consumo de agua para refrigerar los servidores —algunos centros pueden usar hasta 5 millones de galones de agua al día—.

OpenAI insiste en que la operación de influencia no logró cambiar la opinión pública. Pero su publicación arroja nueva luz sobre cómo actores extranjeros intentan aprovechar los debates legítimos para sus propios fines. Como concluye Nimmo, independientemente de su eficacia, la campaña «muestra las intenciones de los operadores de influencia de China y las narrativas que están probando».

El informe de OpenAI no relaciona esta operación con otras acusaciones previas, como las del inversor Kevin O’Leary, quien sugirió que algunos opositores a su centro de datos en Utah tenían vínculos con el Partido Comunista Chino —algo que los aludidos negaron rotundamente—. La compañía se limita a presentar los datos de su propia investigación.

OpenAI ya ha identificado en el pasado otras operaciones sospechosas vinculadas a China, pero ninguna había empleado sus modelos para influir específicamente en la opinión estadounidense sobre los centros de datos. La compañía ha eliminado las cuentas involucradas y sigue monitorizando la actividad para evitar nuevos intentos.