El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, lo dejó claro en una conferencia de prensa en Brooklyn: la tecnología no tiene por qué gobernar la educación infantil. «La industria tecnológica quiere que creamos que la IA en la educación temprana no solo es inevitable, sino necesaria», declaró. «Nosotros no lo vemos así».

El Departamento de Educación de la ciudad ha impuesto una moratoria de un año sobre el uso de inteligencia artificial generativa para los estudiantes de primaria y secundaria básica (elementary y middle school). La medida afecta a unos 600.000 alumnos, aproximadamente dos tercios del sistema escolar público más grande de Estados Unidos.

¿Qué cambia exactamente?

Bajo las nuevas directrices, los programas de IA generativa serán bloqueados o eliminados del software escolar. La asesora educativa del alcalde, Ailish Brady, explicó que la ciudad desactivará las funciones de IA en 38 programas educativos previamente aprobados o dejará de usar aquellos productos cuyas capacidades de IA no se puedan desactivar.

Además, se establecen límites diarios de tiempo de pantalla en dispositivos personales: 30 minutos para alumnos de tercero a quinto grado, y 45 minutos para los de secundaria básica, según detalló el canciller de escuelas, Kamar Samuels.

Los estudiantes de secundaria, un caso aparte

La moratoria no es total. Los estudiantes de high school (bachillerato) deberán cursar una «asignatura obligatoria de alfabetización en IA» y tendrán acceso limitado a programas de IA en contextos educativos específicos. Mamdani justificó la diferencia: «Nos guste o no, nuestros adolescentes crecen en un mundo saturado de IA. No podemos fingir que ese mundo no existe. Sería irresponsable no preparar a nuestros hijos para el futuro tecnológico que les espera».

Los profesores, por su parte, podrán seguir usando herramientas de IA generativa para planificar sus clases, pero no para calificar trabajos.

Reacciones encontradas entre los padres

La decisión llega después de meses de presión por parte de grupos de padres con posturas enfrentadas. La AIM Coalition (AI Moratorium), un colectivo de padres, docentes y activistas, había solicitado una moratoria de dos años. En una publicación de Instagram, Alexis Kaloyanides, miembro del grupo, calificó la nueva política como «un primer paso importante», aunque advirtió: «Estamos lejos de terminar esta lucha».

Sin embargo, Keri Rodrigues, presidenta fundadora de la National Parents Union –que apoya el uso de la IA en las escuelas–, tachó la prohibición de «respuesta histérica» que podría dejar a los estudiantes despreparados para un mercado laboral que cada vez exige más competencias en IA. «En los últimos seis meses, las referencias a habilidades de IA en las ofertas de empleo en Estados Unidos se han más que duplicado», señaló Rodrigues. «Los padres quieren que sus hijos sepan utilizar esta tecnología».

Una pausa para evaluar, no un punto final

El alcalde subrayó que la moratoria es temporal. Los funcionarios escolares evaluarán la efectividad y los resultados de la política tras el curso 2026-2027. Mamdani afirmó que se trata de la medida «más completa de su tipo en todo el país» y que fue elaborada a partir de la retroalimentación de estudiantes y docentes.

Liat Olenick, líder de la AIM Coalition, recordó cómo el movimiento comenzó cuando padres descubrieron con sorpresa el alcance del uso de la IA en las aulas. «De repente, un día la gente decía: ‘Espera, ¿mi hijo de siete años está usando IA? Yo nunca di permiso para eso'», relató.

Mientras tanto, Mark Angel, CEO de Amira –el programa de IA que usaba la hija de uno de los padres activistas–, defendió su software como una herramienta para diagnosticar dificultades de lectura. «Entendemos lo desafiante que es para los distritos garantizar salvaguardas adecuadas de IA», declaró, «y agradecemos que, mientras Nueva York hace ese trabajo duro, también se aseguren de que los profesores sigan accediendo a las herramientas que funcionan».

La moratoria neoyorquina se suma al debate nacional sobre cómo exponer a los niños a la IA generativa, en medio de quejas de educadores por el uso de la tecnología para hacer trampas y de padres que exigen más regulación. El tiempo dirá si la pausa de un año es suficiente para encontrar el equilibrio.