Descuento por compartir

Meta ha convertido el intercambio de datos de uso en un descuento. Con Muse Spark, su modelo orientado a agentes de codificación y otras tareas, la compañía aplica una rebaja media de cerca del 95% a los usuarios que comparten sus prompts y las respuestas del modelo para contribuir al desarrollo de futuras versiones.

El ahorro se nota en los precios por token. En el plan estándar, un millón de tokens de entrada cuesta 1,25 dólares; con el precio de contribución, ese mismo millón baja a 0,10 dólares. Para los tokens de salida, el precio normal es de 4,25 dólares por millón y el de contribución, de 0,20 dólares.

Detrás del descuento está la dificultad de Meta para reunir datos de entrenamiento. Una iniciativa que rastreaba el uso de ordenadores por parte de sus empleados, lanzada a principios de año, recibió amplias críticas internas y quedó pausada en junio. TechCrunch preguntó a Meta por el nuevo esquema de precios; cuando se publicó la información, la empresa no había respondido.

Los datos de uso son especialmente valiosos para los agentes. Mario Zechner, desarrollador del harness de código abierto Pi, explicó a TechCrunch que el gran salto en las capacidades de los agentes de codificación entre abril y octubre de 2025 se debió a que Claude Code guardaba por defecto las sesiones de codificación y las usaba para entrenamiento por refuerzo.

No todas las empresas quieren ceder esa información. Arvind Narayanan, profesor de informática en Princeton, señala que hay evidencias de que las grandes compañías no quieren que sus datos se utilicen para entrenar modelos. En su opinión, muchas se quedan en planes Enterprise de pago por tokens aunque los planes de consumo por suscripción sean mucho más baratos, porque la diferencia principal está en la retención de datos y el gobierno corporativo de TI.

Meta, en cambio, ofrece una compensación explícita a las empresas por esa información. Su guía de precios presenta ese nivel como una opción para reducir el umbral de entrada en fases de prototipo, pruebas de integración y escalado de experimentos cuando el cliente acepta que sus datos se usen para entrenar.

El movimiento también llega en un contexto de creciente competencia de precios entre laboratorios. Anthropic presentó sus modelos Fable y Mythos con costes reducidos para tokens en caché, mientras que OpenAI aplicó importantes recortes a finales de julio.

Muse, la apuesta de consumo

Ese empuje hacia los agentes también tiene su escaparate para el público general. Meta estrenó esta semana en EE. UU. la app Muse, y los primeros datos de Sensor Tower la sitúan en el segundo puesto de los rankings de la App Store, con más de 83.000 descargas en iOS en su mercado actual, limitado por ahora a EE. UU.

El ritmo es más lento que el de otros lanzamientos de Meta. Threads superó los 4,3 millones de descargas en EE. UU. en su primer día; la app Meta AI registró 108.000 descargas en su debut. ChatGPT, en comparación, superó el medio millón de instalaciones en EE. UU. en menos de una semana.

En Android, la posición es más discreta: Muse está en el puesto 338 de la categoría de Productividad de Google Play. Las estimaciones no incluyen las descargas desde la web ni desde WhatsApp.

La app sigue subiendo en iOS: pasó del cuarto puesto del miércoles al segundo actual. Su llegada se produce, además, en un momento de escrutinio sobre Meta. Muse pide a los usuarios más información personal y debutó pocos días después de que la compañía acordara un pacto multiestatal de 18.000 millones de dólares por daños a consumidores relacionados con las redes sociales. Meta, según TechCrunch, también ha sido multada en varias ocasiones por la FTC por violaciones de privacidad.

Por ahora, Muse está disponible solo en EE. UU. y sus cifras de descargas en Android no se han publicado.