La IA ya tiene su propio cine: dos películas generadas por algoritmos sacuden Cannes y Tribeca
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El cine hecho por inteligencia artificial ya no es un experimento de laboratorio. En cuestión de semanas, dos largometrajes creados casi por completo con IA se han presentado en dos escenarios de primer nivel: el Marché du Film de Cannes y el Festival de Cine de Tribeca. Los resultados, aunque desiguales, demuestran que la tecnología avanza rápido y que sus creadores ya se preguntan qué pasará con los empleos de Hollywood.
‘Hell Grind’: medio millón de dólares de potencia (y algún escalofrío)
La startup Higgsfield AI, valorada en más de 1.000 millones de dólares, llevó la IA al límite con ‘Hell Grind’, un filme de ciencia ficción de 95 minutos que se estrenó en el Marché du Film de Cannes. El presupuesto fue de 500.000 dólares, la mayor parte destinada a costes de computación. El equipo escribió prompts de unas 3.000 palabras, generó cerca de 100 horas de metraje y lo editó hasta dejarlo en hora y media. El guion lo escribieron humanos; los pocos fragmentos generados por IA fueron, según el CEO Alex Mashrabov, «notablemente menos efectivos».
Mashrabov defendió el proyecto como una demostración de lo que es posible: «Es un nuevo flujo de trabajo, y también es muy importante para nosotros mostrar al mundo lo que es posible». Sin embargo, la película sufre el valle inquietante: personajes que ríen de forma sincronizada con los ojos muy abiertos, que sostienen una pizza como si fuera un objeto alienígena, o que cambian de acento británico a estadounidense sin aviso. Aun así, quien la vio describe una experiencia visual impresionante, situada en algún punto entre un videojuego y una superproducción cargada de efectos como ‘El planeta de los simios’, según la crónica de Business Insider.
‘Dreams of Violets’: 2.000 dólares y una sola persona
En las antípodas está ‘Dreams of Violets’, un drama de 75 minutos que se proyecta esta semana en Tribeca y que es la primera película generada íntegramente con IA en formar parte de la programación del festival. Su creador, Ash Koosha, un exiliado iraní de 40 años, trabajó prácticamente solo desde su piso en Londres, utilizando Claude de Anthropic y otras herramientas de IA.
Koosha explicó que recurrió a la IA por necesidad: quería hacer una película sobre la represión en Irán, pero no podía montar un set ni poner en riesgo a actores reales. «He sufrido la persecución, la brutalidad en Irán», declaró. La cinta, que sigue a cinco desconocidos escondiéndose de un soldado durante una protesta, costó apenas 2.000 dólares —prácticamente las suscripciones mensuales a las herramientas de IA. Koosha escribió el guion, diseñó las imágenes y puso voz a seis personajes (incluidos mujer y niño) porque, según él, los modelos de voz de IA aún carecen de realismo. «Soy el 100% puro decisor del resultado», afirmó. «Solo uso modelos de IA para renderizar, casi imprimir, el resultado que deseo».
¿Qué significa para los trabajos de Hollywood?
Ambos proyectos plantean la misma pregunta incómoda: si una sola persona puede hacer una película de nivel festival por 2.000 dólares, ¿qué ocurre con los equipos de rodaje? Mashrabov cree que la IA abrirá puertas a cineastas independientes: «Los presupuestos y las oportunidades no están distribuidos equitativamente en el mundo. Con suerte, esto provocará la próxima generación de creatividad».
Koosha, sin embargo, advierte que la IA no es un sustituto del conocimiento cinematográfico. «Los propios modelos no hicieron esta película. Tienes que ser una persona afiliada al cine». Para su próximo filme planea contratar a cinco personas con experiencia en cine que sepan aplicar la IA. «Son nuevos trabajos, y requieren experiencia cinematográfica. No puedo traer a cualquiera de cualquier industria».
El mensaje es claro: la IA no elimina la necesidad de talento, pero sí cambia cómo se aplica. Quienes dominen los fundamentos del cine y sepan traducirlos a flujos de trabajo con inteligencia artificial podrían ser los profesionales más codiciados. El cine con IA ya está en los festivales; cuesta una fracción de lo tradicional y demuestra que, en manos expertas, puede emocionar… aunque de momento solo por momentos.
Sobre el autor
Ingeniera de hardware y gamer de corazón. En Byte Horizon, Sofía desglosa desde las tarjetas gráficas más potentes hasta las últimas tendencias en VR. Su enfoque técnico asegura que los entusiastas del alto rendimiento siempre tengan la configuración óptima para sus estaciones de batalla.