El cibercrimen tiene nombre y apellido, al menos en uno de los casos más masivos de los últimos años. Connor Riley Moucka, un canadiense de 26 años originario de Ontario, se declaró culpable ante un tribunal de Estados Unidos por su participación en la oleada de intrusiones que sacudió a la plataforma de datos Snowflake durante 2024.

El anuncio llegó el 5 de agosto de 2026 de la mano del Departamento de Justicia estadounidense, confirmando que Moucka enfrenta cargos por fraude informático, robo de identidad agravado y conspiración.

Una campaña de extorsión que hizo blanco en 165 clientes

Entre febrero y octubre de 2024, Moucka y sus cómplices utilizaron credenciales de acceso robadas para comprometer al menos 165 cuentas de clientes de Snowflake. El botín fue escalofriante: miles de millones de registros sensibles, incluyendo registros de llamadas y mensajes de texto, datos financieros y otra información personal identificable.

El modus operandi fue tan simple como devastador. Los hackers no penetraron sistemas ultraseguros; simplemente usaron credenciales legítimas. Una vez dentro, amenazaban con publicar los datos robados a menos que las víctimas pagaran. La estrategia funcionó: más de 2.5 millones de dólares en rescates fueron pagados a la banda.

Pero no se detuvieron ahí. Moucka también vendió los datos robados en foros de cibercrimen como BreachForums y en Telegram, embolsándose personalmente al menos 495,000 dólares. En un caso particularmente grave, el grupo volvió a extorsionar a una víctima, amenazando con divulgar información relacionada con un exfuncionario de gobierno y su familia inmediata.

Víctimas de alto perfil y pérdidas millonarias

Entre las compañías afectadas se encuentran gigantes como AT&T, Ticketmaster y LendingTree. El caso de AT&T fue especialmente masivo: Moucka accedió a los datos de más de 100 millones de clientes, incluyendo registros de llamadas y mensajes.

Las autoridades estiman que las empresas víctimas sufrieron pérdidas reales que superan los 9.5 millones de dólares. Y esa cifra no incluye el impacto sobre los clientes individuales de esas compañías, que suman al menos 100 millones de personas.

Una investigación internacional que dio sus frutos

Moucka fue arrestado en octubre de 2024 tras una operación conjunta que involucró a fuerzas policiales de Canadá, Australia, España, Ucrania y Turquía. Fue extraditado a Estados Unidos en julio de 2025.

La firma de ciberseguridad Mandiant, propiedad de Google, jugó un papel clave. Fue Mandiant quien alertó al público sobre el problema en junio de 2024, después de analizar registros de bases de datos que se remontaban a abril de ese año. La compañía contactó a Snowflake en mayo de 2024, lo que llevó a la creación de un programa de notificación a víctimas.

Lo que viene: sentencia en octubre

La sentencia de Moucka está programada para el 27 de octubre. Se enfrenta a un mínimo obligatorio de dos años de prisión por el cargo de robo de identidad agravado, mientras que el resto de los cargos podrían sumar hasta 30 años de prisión.

El FBI no escatimó en calificativos. «Las amenazas y tácticas de reextorsión de Connor Moucka fueron calculadas y predatorias, y sus acciones causaron daños reales a sus víctimas, ya fueran empresas atacadas o los millones de personas comunes que son sus clientes», declaró W. Mike Herrington, agente especial del FBI a cargo del caso.

Mientras tanto, Snowflake ya tomó medidas: tras el incidente, la compañía anunció que haría obligatoria la autenticación multifactor (MFA) para todas las cuentas de clientes.