Imagina que el campeón indiscutible de la inteligencia artificial tropieza. Esta semana, un simple informe ha hecho tambalear no solo a OpenAI, sino a toda la industria tecnológica que depende de ella. ¿Es una corrección temporal o el primer signo de que el boom de la IA se está agotando?

El informe bomba de The Wall Street Journal

Según un reportaje de The Wall Street Journal, OpenAI ha incumplido sus propias proyecciones internas de crecimiento de usuarios e ingresos. La noticia, filtrada por personas familiarizadas con las cifras, indica que la compañía no alcanzó el objetivo del año pasado de 1.000 millones de usuarios activos semanales.

Pero aquí está el verdadero detalle preocupante: la directora financiera, Sarah Friar, advirtió a otros ejecutivos que la empresa necesita acelerar el crecimiento de los ingresos para poder cumplir con sus futuros contratos de computación a gran escala. En otras palabras, los gastos de infraestructura planeados podrían superar a los ingresos.

La respuesta de OpenAI fue contundente. La empresa calificó el informe de «clickbait» en una declaración a Business Insider, afirmando que el negocio «funciona a todo gas» y que la demanda empresarial es más fuerte que nunca.

La reacción inmediata de Wall Street

El pánico, sin embargo, ya estaba servido. En la mañana del martes, las acciones de empresas vinculadas a la infraestructura de IA se tiñeron de rojo.

  • Oracle se desplomó alrededor de un 7.5%. Su asociación de cinco años y $300 mil millones para suministrar potencia de computación a OpenAI se vio de repente bajo una nueva luz.
  • Los fabricantes de chips, los pilares de esta era, también cayeron: Nvidia, Broadcom y Advanced Micro Devices retrocedieron entre un 2% y un 5%.
  • Qualcomm cedió un 3.5%, borrando rápidamente las ganancias de un día antes relacionadas con rumores de una colaboración con OpenAI.
  • En Asia, SoftBank Group, uno de los mayores inversores de OpenAI, se hundió aproximadamente un 10%.
  • Incluso el índice compuesto Nasdaq cayó más del 1% en la negociación del mediodía.

El informe del WSJ «plantea dudas sobre si la firma puede cumplir sus enormes obligaciones de infraestructura», dijo el trader Adam Crisafulli de Vital Knowledge.

La batalla de las narrativas: ¿Qué dicen los expertos?

El informe dividió a los observadores de la industria. Aquí están los bandos enfrentados:

Los optimistas: «Es una reacción exagerada»

  • Dan Ives (Wedbush): El conocido toro de la IA escribió en X que los inversores están malinterpretando el crecimiento de OpenAI. «OpenAI ha estado registrando una demanda muy alta tanto en el frente del consumidor como del empresarial», afirmó. Llamó a la caída del mercado una «reacción exagerada».
  • Jim Cramer (CNBC): El presentador de «Mad Money» calificó el reportaje del Journal de «ataque intencionado» (“hit job”). Argumentó que la historia ignora el reciente impulso en torno a la herramienta de codificación de OpenAI, Codex, y recordó que la empresa ha superado crisis anteriores como el «Código Rojo» de diciembre.

Los escépticos: «Una señal de advertencia grave»

  • Gary Marcus (NYU): El profesor emérito no se anduvo con rodeos. En X, escribió que OpenAI ha perdido sus expectativas de «crecimiento exponencial» y que la empresa podría «algún día ser vista como el WeWork de la IA». Su conclusión fue clara: «OpenAI… está en problemas. No hay dos formas de verlo».
  • Joe Mazzola (Charles Schwab): El estratega señaló que la noticia ya está pesando sobre las acciones vinculadas a la IA, planteando dudas sobre si OpenAI puede cumplir sus compromisos de gasto multimillonarios. Se preguntó si los problemas están aislados o se extienden a otros desarrolladores como Anthropic (Claude) y Google Gemini.
  • Noah Kenney (Digital 520): El consultor llevó el análisis más allá: «Cuando el líder de la categoría falla en usuarios e ingresos mientras suscribe compromisos de centros de datos por aproximadamente $600 mil millones, el problema no es si existe la demanda de IA», escribió. «Una recalibración en OpenAI fluye directamente a sus libros de pedidos».

Entonces, ¿qué significa esto para el futuro de la IA?

El impacto real va más allá de las cifras del día en bolsa. El informe ha puesto al descubierto una tensión fundamental en la industria: la carrera por construir una infraestructura faraónica (centros de datos, chips, acuerdos de computación) se está adelantando a la demanda real y los ingresos actuales. OpenAI puede haber desmentido el informe, pero la pregunta que ahora flota en el aire es universal: ¿Puede el sector mantener este ritmo de gasto descomunal o es hora de una dosis de realidad financiera?

Una cosa es segura: todos los ojos están puestos en el próximo movimiento de Sam Altman y su equipo. El camino hacia la posible OPV de OpenAI acaba de volverse mucho más complicado.