¿El momento ChatGPT de la robótica? Esta startup apuesta todo por los videojuegos
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Imagina que un robot aprende a moverse por una oficina con solo ocho minutos de datos reales, después de haber pasado millones de horas jugando a videojuegos. Eso no es ciencia ficción: es el experimento que ha dejado boquiabiertos a sus propios creadores en General Intuition.
La startup, liderada por Pim de Witte, cree que la robótica está a punto de vivir su propio «momento ChatGPT». Así como la inteligencia artificial pasó de modelos especializados para cada tarea a modelos fundacionales generales como GPT-3, la robótica podría seguir el mismo camino. En lugar de recolectar millones de horas de datos del mundo real para cada robot, bastaría con un modelo base que entienda espacio y tiempo, y luego ajustarlo con muy pocos datos específicos.
El secreto: millones de horas de videojuegos
General Intuition ha entrenado su modelo con millones de horas de datos de videojuegos, incluyendo información sobre qué botones pulsaba un humano y en qué momento. Según de Witte, ese «dato de acción» es la clave para desarrollar una intuición similar a la humana sobre el movimiento y la interacción.
«Muchas empresas ahora están haciendo mucho trabajo especializado centrado en robots individuales, entornos individuales y robots individuales», explicó de Witte a TechCrunch. «Ese trabajo se volverá redundante pronto, con la aparición de modelos generales como el que estamos desarrollando».
El resultado: el modelo es capaz de jugar a un videojuego durante horas, pero también de controlar un robot cuadrúpedo después de solo ocho minutos de ajuste fino con datos reales. Y lo hizo sin entrenamiento previo específico para esa tarea.
Un salto que sorprendió incluso a sus creadores
«El hecho de que el robot fuera capaz de funcionar con cero ejemplos previos solo con la cámara frontal, sin ningún otro sensor, en la oficina con objetos dinámicos y personas caminando fue una gran sorpresa para nosotros», confesó de Witte. «Creo que es una señal de lo que está por venir».
La empresa, respaldada por el inversor Vinod Khosla, recaudó el mes pasado 320 millones de dólares a una valoración de 2.300 millones de dólares. Su objetivo no es fabricar robots, sino convertirse en el modelo fundacional de la IA física: una base sobre la que otras compañías construyan sus propias máquinas.
El contexto: la IA física sale de la pantalla
Mientras tanto, la industria más amplia de la robótica avanza hacia sistemas especializados que ya se despliegan en almacenes, agricultura y logística. Según un artículo de Forbes, el verdadero crecimiento comercial hoy está en robots diseñados para tareas concretas, no en humanoides versátiles. El desafío ya no es solo la percepción, sino la ejecución en tiempo real.
«El cambio real se produce cuando los sistemas de IA pasan de comprender el entorno a interactuar con él», señaló Yaniv Sulkes, vicepresidente de IA Física en Hailo. «Ahí es donde la percepción deja de ser suficiente y la acción en tiempo real se convierte en el desafío».
Para General Intuition, la solución pasa por un modelo general entrenado con datos sintéticos de videojuegos, que luego se adapta con mínimos datos reales. «La generalización del modelo en sí mismo es el producto», afirmó de Witte. «El hecho de que tenga un nivel básico de razonamiento sobre el espacio y el tiempo va a ser la razón por la que la gente deje de recolectar cientos de miles o millones de horas de datos del mundo real. Porque la realidad es que solo necesitas unos minutos».
El futuro de la robótica, según esta visión, no está en construir hardware cada vez más complejo, sino en proporcionar un cerebro compartido que cualquier robot pueda usar. La startup ya ha demostrado que su modelo funciona en el mundo real. Ahora, la pregunta es cuánto tardará esa idea en convertirse en el nuevo estándar de la industria.
Sobre el autor
Arquitecto de soluciones IoT dedicado a simplificar la vida moderna. Javier escribe para Byte Horizon sobre cómo integrar ecosistemas inteligentes en el hogar de manera segura y eficiente. Es experto en protocolos de conectividad y en encontrar el equilibrio entre comodidad y ahorro energético.