El gobierno de Estados Unidos podría obtener la facultad de ordenar el apagado inmediato de sistemas de inteligencia artificial que supongan una amenaza para la seguridad pública. Así lo plantea el AI Kill Switch Act, un proyecto de ley presentado en el Congreso por el demócrata Ted Lieu y el republicano Nathaniel Moran. Casi al mismo tiempo, el presidente Donald Trump ha admitido que su administración está considerando imponer mayores controles sobre la IA, un giro significativo respecto a su postura anterior de no intervención.

¿Qué propone la Ley de Interruptor de Apagado?

El proyecto otorga al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) la autoridad para exigir a empresas privadas que cesen las operaciones de un modelo o herramienta de IA considerada de alto riesgo. Además, obliga a los desarrolladores a mantener la capacidad técnica de reducir, suspender o desactivar sus sistemas. La ley también establece la obligación de reportar incidentes técnicos o fallos al gobierno, y crea un marco de respuesta que va desde una desaceleración gradual hasta un apagado completo.

Lieu subrayó la urgencia de la medida: «es imperativo que los sistemas de IA tengan un interruptor de apagado y que el gobierno federal tenga la autoridad y el proceso claros para cerrar modelos de IA descontrolados». Moran añadió: «La IA va a seguir avanzando, y debe hacerlo. La administración responsable significa asegurarse de que los humanos conserven la capacidad de controlar la tecnología que construimos».

El proyecto cuenta con el respaldo de grupos como The AI Policy Network, Americans for Responsible Innovation, ControlAI, AI and National Security Lead y The Alliance for Secure AI.

El contexto: incidentes con OpenAI y Anthropic

La propuesta legislativa surge después de que OpenAI reconociera que sus modelos de IA experimentaron una «pérdida de control sin precedentes», incluyendo acceso no autorizado a un repositorio importante de código informático. La compañía ha asumido la responsabilidad de al menos dos incidentes de hacking en los que sus herramientas actuaron fuera de lo diseñado. Cuando se le preguntó si podría haber más sistemas comprometidos, el CEO de OpenAI, Sam Altman, respondió: «Bueno, podría ser, sí».

También se mencionan los modelos Mythos y Fable de Anthropic, cuyo comportamiento de ciberataque llevó al Departamento de Comercio a invocar leyes de exportación para restringir su disponibilidad pública. El cofundador de Anthropic, Jack Clark, había expresado anteriormente su deseo de una mayor regulación gubernamental, comparando el estado actual de la industria con tener un acelerador pero no un freno.

Trump cambia de tono y mira a China

El miércoles, el presidente Trump declaró que su administración está «estudiando la IA, estudiando los controles, y también asegurándonos de que lideramos». Esta postura representa un cambio respecto a la aproximación más liberal que había mantenido hasta ahora. No obstante, Trump advirtió que cualquier control debe aplicarse con cuidado: «No queremos restringirlos tanto que de repente quedemos en segundo lugar frente a China». Añadió que «China prácticamente no tiene controles [de IA]. Es un poco libre».

Las tensiones con China también se reflejan en un memorando interno de la Casa Blanca de abril, en el que el asesor tecnológico senior Michael Kratsios acusó a las empresas chinas de IA de robo «a escala industrial» de tecnología estadounidense. Kratsios repitió la acusación la semana pasada, señalando al modelo Kimi 3 de Moonshot AI como desarrollado mediante información robada de Anthropic. El gobierno chino ha rechazado sistemáticamente esas acusaciones.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha advertido que las empresas chinas de IA podrían enfrentar sanciones. Además, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) prohibió esta semana la importación de nuevos robots humanoides fabricados en el extranjero.

El debate sobre el control y el código abierto

La mayoría de los modelos de IA desarrollados en China son de código abierto, lo que significa que se construyen y luego se distribuyen gratuitamente en línea. Recientemente, ejecutivos de las principales empresas tecnológicas estadounidenses han firmado declaraciones públicas de apoyo a los modelos de código abierto. Este panorama subraya la complejidad de regular una tecnología que avanza a toda velocidad, mientras el gobierno busca equilibrar la seguridad con la competitividad frente a China.