Estados Unidos quiere dejar de depender de China para los imanes de tierras raras, esos componentes minúsculos pero esenciales en motores de vehículos eléctricos, turbinas eólicas y un sinfín de aparatos electrónicos. Y en las últimas semanas han emergido dos proyectos concretos para lograrlo: una planta de reciclaje en Arizona y una fábrica de producción en Texas.

Reciclaje en Arizona: Cyclic Materials abre su primera planta comercial

Cyclic Materials ha inaugurado su primera instalación de reciclaje de imanes de tierras raras a escala comercial en Mesa, Arizona. La planta está diseñada para procesar hasta 25.000 toneladas métricas de productos al final de su vida útil que contienen imanes, y recuperar materiales para reintroducirlos en la fabricación estadounidense.

La tecnología, llamada MagCycle, separa mecánicamente los imanes de los equipos desechados y produce un concentrado de imanes de tierras raras llamado Mag-Xtract, además de cobre, aluminio y acero. La compañía ya ha recibido más de 7.000 toneladas métricas de material magnetizado y tiene previsto realizar sus primeros envíos comerciales a clientes de EE.UU. a finales de este mismo mes.

«Esta instalación aporta nueva capacidad para que EE.UU. conserve productos ricos en recursos y construya un suministro doméstico de tierras raras», afirmó Ahmad Ghahreman, CEO y fundador de Cyclic Materials. «Cyclic está cerrando rápidamente las brechas en la cadena de suministro nacional mientras aceleramos el desarrollo de nuestra infraestructura de tierras raras y minerales críticos en EE.UU.»

La empresa completó la planta de Mesa 17 meses después de anunciarla. Además, está desarrollando un campus de reciclaje en Carolina del Sur, programado para 2028, que combinará la recuperación de imanes con el refinado de tierras raras en un solo sitio.

Producción en Texas: MP Materials a punto de suministrar a General Motors

En paralelo, MP Materials está a solo semanas de comenzar a suministrar imanes de neodimio fabricados íntegramente en EE.UU. a General Motors. Su fábrica Independence, en Fort Worth, Texas, convierte el material extraído de la mina Mountain Pass en California —la única mina y refinería de tierras raras del hemisferio occidental— en imanes de grado automotriz para motores eléctricos.

GM ha confirmado que todos sus vehículos eléctricos en Norteamérica terminarán usando estos imanes, aunque la compañía no ha revelado cuándo llegarán a los clientes los primeros modelos equipados con ellos. La planta, de 250.000 pies cuadrados, tiene capacidad para producir un millón de imanes al día y está dedicada por completo al acuerdo con GM.

Shilpan Amin, director global de cadena de suministro y compras de GM, reconoció que el coste de los imanes fabricados en EE.UU. es hoy más alto que los chinos: «Es premium hoy», dijo. «Ser un productor nuevo de bajo volumen tiene ineficiencias incorporadas», añadió, aunque confía en que la escala reducirá los costes: «Cuando las operaciones funcionan a alta utilización, te baja por la curva de asequibilidad para ser competitivo. En un campo de juego justo, esto superará a cualquier otra cosa del mundo».

El acuerdo con GM también allanó el camino para dos pedidos masivos: uno de Apple por 500 millones de dólares para imanes fabricados con materiales reciclados, y otro del Departamento de Guerra de EE.UU. para su uso en armamento. Para este último, MP Materials está construyendo una nueva planta en Northlake, Texas, cinco veces más grande que Independence, con 1,2 millones de pies cuadrados y apertura prevista para 2028.

¿Suficiente para romper el dominio de China?

A pesar del avance, las cifras muestran que EE.UU. sigue lejos de alcanzar a China. Según la Agencia Internacional de la Energía, el país asiático concentra el 49% del suministro mundial de tierras raras. Y la consultora Benchmark Mineral Intelligence proyecta que para 2030 EE.UU. representará solo el 5% de la oferta mundial, mientras China alcanzará el 86%.

La urgencia no es teórica. Después de que China impusiera controles de exportación a los imanes de tierras raras en 2025, Ford llegó a suspender la producción de su SUV Explorer durante una semana porque un proveedor se quedó sin imanes. Ambas nuevas instalaciones, la de reciclaje en Arizona y la de producción en Texas, representan pasos concretos para reducir esa vulnerabilidad, pero el camino hacia una cadena de suministro realmente independiente aún se extiende por varios años.