¿Te imaginas que tus mensajes de texto más confidenciales acaben expuestos en un tribunal y se conviertan en memes virales? Esto es exactamente lo que le ha pasado a Sam Altman, el ex (y ahora de nuevo) CEO de OpenAI.

Un intercambio de mensajes de noviembre de 2023, revelado como prueba en el juicio de $150 mil millones de Elon Musk contra OpenAI, ha desatado una tormenta en internet. Los textos, que muestran a un Altman suplicando por su trabajo mientras Mira Murati, entonces directora de tecnología, le daba malas noticias, son la crónica en tiempo real de uno de los golpes corporativos más sonados de los últimos años. Y ahora, son oro puro para la cultura meme.

Una conversación desesperada

Los mensajes pintan la imagen de un Sam Altman desesperado por recuperar el control de la empresa que ayudó a fundar. Todo comenzó el 11 de noviembre de 2023, cuando Altman, aparentemente fuera de las oficinas, le pidió a Murati una invitación formal para una reunión.

La respuesta, que llegaría horas después, no podía ser más cruda. Tras preguntar por una señal «direccionalmente buena o mala», la respuesta de Murati fue lapidaria: «Direccionalmente muy mala».

«¿Qué quieres para mejorarlo? Todavía estoy dispuesto a irme si eso ayuda», escribió Altman. La respuesta de Murati fue contundente: «Sí, para que te vayas».

Los mensajes muestran a Altman presionando una y otra vez, mencionando incluso la presión de Satya Nadella, CEO de Microsoft, mientras Murati le informa que el consejo estaba decidido a reemplazarlo.

El nacimiento de un meme

Aquí está la clave del fenómeno. Una de las frases de Murati se ha colado en el léxico de internet. Cuando Altman preguntó «¿Todavía no me quieren?», ella respondió revelando al nuevo CEO: «El tipo nuevo es un tipo raro de Twitch».

El susodicho, Emmett Shear, ex CEO de Twitch, no tardó en reírse de sí mismo, cambiando su banner de X con capturas de pantalla del intercambio y tuiteando: «Es un honor simplemente ser nominado».

Pero la frase «direccionalmente muy mal» es la que ha prendido la imaginación colectiva. Usuarios de X ya especulan cómo podría convertirse en un disfraz de Halloween y otros han convertido la conversación completa en una canción emo al estilo 2011. La crudeza de los mensajes y la vulnerabilidad mostrada por Altman han resultado ser material irresistible para la máquina de memes de internet.

La advertencia oculta: Nada está a salvo

Mientras el mundo se ríe, los expertos legales ven este caso como una lección de libro de texto. Estos mensajes, intercambiados en dispositivos personales y fuera de plataformas oficiales de la empresa, han sido requisados como prueba en el juicio federal que se celebra en San Francisco.

«Cualquier cosa que sea potencialmente relevante para el caso está sujeta a descubrimiento. No importa en qué dispositivo esté», explica Peter Rahbar, un abogado laboral de Nueva York.

La exposición de esta conversación privada subraya una verdad incómoda para cualquier trabajador: en la era del trabajo híbrido y la IA, casi cualquier comunicación escrita puede acabar en un tribunal. Ya sean mensajes de texto, WhatsApp, DMs de Instagram o incluso entradas de diario personal, si están relacionadas con el trabajo, pueden ser utilizadas como evidencia.

El consejo de Rahbar es directo: para conversaciones verdaderamente sensibles, es mejor una llamada telefónica o una charla en persona. Incluso recomienda tener dos teléfonos, uno estrictamente para el trabajo, para minimizar riesgos.

El otro lado del tablero

La revelación de los textos coincide con el testimonio de otro protagonista clave: Ilya Sutskever, miembro del consejo que votó a favor del despido de Altman. En el juicio, Sutskever admitió que tras tomar la decisión, evitó mirar internet por completo, por lo que se perdió la reacción masiva de los empleados de OpenAI y la oferta de Microsoft para contratarlos a todos.

Esa rebelión interna, en la que el 95% de los empleados amenazaron con renunciar, fue lo que finalmente hizo cambiar de opinión a Sutskever, quien luego apoyó el regreso de Altman. «Sentí que, si no hacía esto, la compañía sería destruida», declaró.

Mientras el juicio de Musk contra Altman y OpenAI continúa, una cosa es clara: en la batalla legal por miles de millones y el futuro de la IA, ningún mensaje de texto está a salvo. Y si son lo suficientemente jugosos, prepárate para verlos convertidos en el próximo meme viral.

Basado en reportes de Business Insider.