¿Sigues arrastrándote detrás del mueble del televisor para desenchufarlo y ahorrar unos céntimos en la factura? Buenas noticias: puedes dejar de hacerlo. Un vistazo a los televisores modernos revela que el mítico ahorro por desenchufar es prácticamente insignificante. Te contamos por qué ese gesto ya no tiene sentido en la era de los smart TVs.

El motivo: el modo standby no es (tan) malo

Cuando apagas tu tele inteligente con el mando, no la estás apagando del todo. En realidad, entra en un «modo de espera» o standby. Según fabricantes como Sony, citados por BGR, este modo permite que el televisor realice tareas útiles en segundo plano, como instalar actualizaciones de software y aplicaciones, mantener funciones de reconocimiento de voz y encenderse rápidamente cuando lo necesitas. Es como poner tu consola en modo reposo.

Aquí está la clave: ese modo standby consume «phantom power» o energía fantasma. Sí, sigue gastando un poquito mientras está enchufado, pero la cantidad es minúscula. Algunos modelos, como el Samsung The Frame TV, incluso aprovechan este estado para mostrar obras de arte en la pantalla, convirtiéndola en un cuadro decorativo.

La matemática del ahorro (o la falta de él)

Vamos a los números. Tomemos como ejemplo un LG G5 OLED de 55 pulgadas. En modo standby, este modelo consume menos de 0,5 vatios de potencia. Si haces los cálculos, eso se traduce en un ahorro máximo de unos 30 dólares al año, o 3 dólares al mes, si lo desenchufaras constantemente.

Otro análisis, citado por ZDNet y mencionado en BGR, compara ese mismo LG con un Toshiba C350 de 55 pulgadas. Asumiendo un uso de más de 200 kWh al año para cada televisor, el costo operativo anual sería de unos 39,82 dólares para el LG y 37,50 dólares para el Toshiba. ¿Y el gasto extra por el standby? Apenas 11 centavos añadidos a la factura total anual. Como dicen en BGR, «podrías cubrirlo buscando monedas sueltas entre los cojines del sofá».

La conclusión es clara: el esfuerzo de desenchufar constantemente el televisor no vale la pena por unos pocos céntimos de ahorro.

Cómo reducir (un poco más) el consumo

Si aún así quieres ser superahorrador y minimizar ese consumo fantasma, tienes opciones dentro del menú de la tele. En prácticamente cualquier smart TV (con la notable excepción de los Amazon Fire TV, que no permiten ajustarlo), puedes desactivar el modo standby.

Esta opción suele esconderse en Ajustes > Sistema > Energía (en televisores Samsung) o en menús como «Ajustes adicionales», «Preferencias» o «Energía». Al desactivarlo, el televisor se apagará completamente cuando pulses el botón de apagar, aunque seguirá consumiendo una cantidad ínfima por estar enchufado.

Las consecuencias de desenchufar

Aquí viene el truco. Desenchufar la tele o desactivar el standby por completo tiene sus inconvenientes. Puede restablecer funciones como el reloj interno, interrumpir las conexiones de red y, lo más importante, impedir que se instalen actualizaciones de software esenciales en segundo plano.

Si estás empeñado en cortar la corriente, hay una solución más elegante que tirar del cable: usa una regleta con protector de sobretensiones para conectar el TV, los altavoces y otros dispositivos del home cinema. Así podrás cortar la alimentación de todo de una vez con un solo interruptor. Otra opción es usar un enchufe inteligente que puedas controlar desde una app, pero con una advertencia crucial: nunca conectes una regleta a ese enchufe inteligente.

¿Cuándo SÍ tiene sentido desenchufar?

Hay dos escenarios en los que desconectar la tele puede estar justificado:

  1. Si te vas de vacaciones largas y quieres minimizar el consumo energético de la casa al máximo.
  2. Si te preocupa una posible subida de tensión o tormenta eléctrica y prefieres la seguridad de tenerlo todo desconectado.

Fuera de eso, relájate. El standby de los televisores modernos está diseñado para consumir muy poca energía. Si quieres ahorrar de verdad, enfócate en otros electrodomésticos que sí son voraces en modo fantasma, como el monitor del ordenador, el portátil, los cargadores de móvil, la cafetera o la tostadora. Desenchufar esos sí puede notarse en tu bolsillo a fin de mes.

Así que la próxima vez que pienses en gatear hasta el enchufe, recuerda: tu televisor ya está haciendo su parte por la eficiencia. Déjalo tranquilo.