BYD ha encendido la mecha de la carga ultrarrápida y no piensa soltar el acelerador. El fabricante chino acaba de anunciar que ya tiene operativo su cargador ‘flash’ número 10.000, una red que ha duplicado en solo cinco meses y que le deja a mitad de camino de su objetivo de 20.000 estaciones para finales de 2026.

Un ritmo de vértigo

La tecnología se presentó en marzo con una potencia de 1,5 megavatios (1.500 kW). En ese momento, BYD prometió instalar 20.000 cargadores antes de que acabara el año, una meta que parecía muy ambiciosa para un sistema recién estrenado. Menos de un mes después, el 1 de abril, la compañía ya había colocado 5.000 unidades. Ahora, cinco meses más tarde, la cifra se ha duplicado hasta los 10.000.

La red cubre 325 ciudades chinas. Según BYD, este hito la convierte en la mayor red de carga propia construida por un fabricante de automóviles chino y en la de mayor cobertura geográfica. Pero el ritmo tendrá que acelerar todavía más para cumplir el plan: desde abril, la empresa ha desplegado unas 34 estaciones diarias. Para volver a duplicar la red en los meses que quedan de año necesitaría superar las 80 al día.

El objetivo desglosado pasa por 18.000 cargadores urbanos y 2.000 en carreteras. La expansión, además, no es en solitario: BYD colabora con Sinopec, la petrolera estatal china, para instalar puntos junto a estaciones seleccionadas de la compañía, como la que abrió este mes en Shanghái.

Potencia de otro nivel

Estos cargadores no tienen nada que ver con un poste de carga rápida convencional. Cada unidad es capaz de entregar 1,5 megavatios por un único cable, más del triple de la potencia de los cargadores rápidos de alta potencia típicos para coches eléctricos de consumo en Estados Unidos. Además, incorporan almacenamiento de energía in situ, que actúa como amortiguador para la red, y un diseño en forma de T con raíles y cables deslizantes que, según BYD, evita que el conector golpee el suelo y hace más fácil su manejo.

Con esa potencia, los coches más nuevos de BYD con batería Blade 2.0 pueden pasar del 10% al 97% en nueve minutos. La propia firma asegura que la carga flash no está castigando las baterías como se podría temer: en una prueba de nueve días, un Yangwang U7 se recargó 350 veces y recorrió 30.000 kilómetros, con resultados que califica de alentadores.

La carrera china por la carga rápida, mientras tanto, ya habla casi en segundos. Geely, la marca de consumo más rápida, afirma cargar del 10% al 70% en 4 minutos y 22 segundos. CATL trabaja en una batería capaz de ir del 10% al 80% en 3 minutos y 44 segundos. La Blade 2.0 de BYD firma un 10-70% en cinco minutos.

Una red que también usan otros

Los datos de uso refuerzan el alcance del proyecto. En sus primeros seis meses, la red ha suministrado 210 gigavatios y ha atendido a 1,83 millones de conductores. De ellos, el 33% enchufó vehículos que no llevaban el logo de BYD, una proporción que podría subir a medida que más coches chinos adopten la carga de megavatios.

El plan de expansión también mira fuera de China. BYD tiene previstos 3.000 cargadores en Europa y otros 3.000 en el resto del mundo. La primera estación internacional se inauguró en junio y la compañía apunta también a Canadá. En Estados Unidos, por ahora, no hay plan para llevar esta tecnología. Allí, Tesla acumula unos 38.000 puertos de carga en 14 años, con unos 2.000 añadidos este año; su último gran paso, el V4 de 500 kW, tardó unos tres años en materializarse, y la red federal avanza a otro ritmo.

De momento, BYD mantiene el pie en el acelerador: su siguiente meta es cerrar 2026 con las 20.000 estaciones prometidas.