Reflection AI ha presentado Beam, su primer modelo de inteligencia artificial de vanguardia con pesos abiertos. La startup, fundada por dos exinvestigadores de Google DeepMind, llega con una promesa ambiciosa: igualar a los mejores modelos abiertos de China en razonamiento avanzado usando mucha menos computación en inferencia.

Qué es Beam

Beam es un modelo de texto puro con arquitectura mixture-of-experts. Tiene 501.000 millones de parámetros, pero solo activa 23.000 millones en cada uso, un diseño pensado para hacerlo más barato y rápido de operar. Reflection lo entrenó con 23,8 billones de tokens y le dotó de una ventana de contexto de 1 millón de tokens. La compañía lo describe como un modelo entrenado con reinforcement learning de alto cómputo para tareas de razonamiento, codificación y agentes, y lo presenta como un «caballo de batalla» para empresas, sector público y desarrolladores.

Rendimiento y competencia

Reflection asegura que Beam rinde al nivel de Z.ai GLM-5.2 en benchmarks avanzados de razonamiento y que se acerca a Qwen 3.8-Max de Alibaba. También defiende que supera a los principales modelos abiertos occidentales actuales en razonamiento avanzado y que consume entre tres y cuatro veces menos computación de inferencia para lograr resultados comparables. Eso sí: estos resultados no han sido verificados de forma independiente. La propia compañía reconoce que Kimi K3, de Moonshot AI, sigue por delante en capacidad bruta.

En el ecosistema abierto, Beam se enfrenta a pesos abiertos de DeepSeek, Alibaba, Z.ai y Moonshot, además de modelos de Mistral, Meta y Cohere. Su rival estadounidense más directo podría ser Inkling, el modelo de Thinking Machines Lab, la empresa de Mira Murati. Según los benchmarks propios de Reflection, Beam supera a Inkling en cuatro pruebas de código en las que ambos publican resultados, aunque Inkling es multimodal y Beam solo acepta texto.

Quién está detrás

Reflection AI nació en 2024 de la mano de Misha Laskin, su CEO, e Ioannis Antonoglou, ambos ex DeepMind. Según PitchBook, la startup ha recaudado unos 4.700 millones de dólares, con Nvidia, Sequoia Capital y Lightspeed Venture Partners entre sus inversores. Business Insider también cita a Citigroup como respaldo. En junio confirmó una ronda con una valoración previa al dinero de 25.000 millones de dólares.

La compañía también se ha asegurado potencia de cálculo. Este verano firmó acuerdos por más de 7.000 millones de dólares con SpaceX y Nebius para tener acceso a los chips GB300 de Nvidia hasta 2029.

La estrategia de las «AI factories»

Reflection no solo compite con laboratorios cerrados como OpenAI y Anthropic. Su objetivo comercial son empresas y naciones soberanas, con el concepto de «AI factories»: sistemas locales y personalizados que se entrenan con los datos propios del cliente sobre los modelos de Reflection. Según Axios, fondos de cobertura y firmas de trading están entre los interesados en montar esta infraestructura. La empresa ya prueba la idea con Shinsegae Group en Corea del Sur.

Laskin defendió la filosofía abierta en un podcast publicado el lunes:

La única forma de poseer inteligencia es, por definición, que sea abierta, porque si es abierta puedes ejecutarla en tus sistemas, poseerla, controlarla y personalizarla.

Disponibilidad

De momento, Beam está en pruebas finales de seguridad y solo se puede probar a través de una lista de espera. Reflection tiene previsto publicar este mes los pesos del modelo, un informe técnico y herramientas para desarrolladores. La distribución llegará mediante hiperscalers y neoclouds, con integraciones en librerías de código abierto desde el lanzamiento. La cuenta oficial de Nvidia AI felicitó a la empresa en X, y algunos inversores han repetido la etiqueta que The Wall Street Journal atribuyó a Reflection en marzo: el «DeepSeek de Occidente».