25.000 millas sin manos: la peligrosa moda de ‘gamificar’ el FSD de Tesla
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Un conductor de Tesla ha alcanzado las 25.000 millas usando el sistema Full Self-Driving (FSD) sin una sola desactivación manual. Para algunos es un hito técnico; para otros, la punta del iceberg de una tendencia preocupante: la ‘gamificación’ del FSD y los videos que celebran burlar las normas de seguridad.
El récord que preocupa a los críticos
David Moss, un youtuber que retransmite sus viajes, es la primera persona en mostrar públicamente una racha de 25.000 millas en FSD. La racha empieza al activar el sistema para ir a un destino y termina solo si el conductor interviene manualmente: frenar o girar el volante para evitar un bache rompe la racha.
Moss no es el único. Otro propietario ha superado las 100.000 millas con FSD activado en el 96% de sus trayectos. Pero no todo es un paseo triunfal: uno de los videos de Moss muestra el coche atravesando un enorme bache y luego pasando por una señal de prohibido el paso para estacionar.
Los críticos advierten que estas rachas incentivan a no intervenir incluso cuando el vehículo comete infracciones. En foros y redes sociales, se señala que algunos usuarios permiten que el coche ignore señales o no ceda el paso a vehículos de emergencia con tal de no perder su récord.
Trucos para engañar al sistema
Para mantener vivas sus rachas, los propietarios recurren a trucos ingeniosos y peligrosos. Si el FSD intenta estacionar mal, algunos fuerzan el coche a detenerse o se desabrochan el cinturón en movimiento. Otros pulsan el botón de estacionamiento a velocidad de autopista para tomar el control sin que el sistema lo considere una desactivación.
La cosa no acaba ahí. Una nueva ola de videos en redes sociales muestra a conductores durmiendo, jugando con un mando, viendo la televisión o trabajando con un portátil mientras el coche se conduce solo. Uno de los ejemplos más comentados muestra a un conductor dormido mientras el Tesla circula con la visualización de FSD en pantalla.
La industria paralela de la trampa
Lo que ha cambiado no es el mal uso de los sistemas de asistencia, sino la desfachatez con la que se documenta y comparte. Un video popular muestra que basta un billete de 20 dólares doblado sobre la cámara interior para engañar al sistema de monitoreo. Incluso hay aplicaciones y dispositivos para desbloquear la reproducción de video en movimiento, una de las pocas barreras de software que Tesla implementa.
Tesla ha endurecido en 2026 la vigilancia con la cámara del habitáculo y avanza hacia el uso de esa cámara para verificar la identidad del conductor antes de que el FSD se active. Demasiadas amonestaciones suponen la suspensión del sistema durante una semana. La respuesta de los usuarios ha sido encontrar la manera de sortearlo.
La letra pequeña que nadie lee
Tesla lo comercializa como “FSD (Supervised)” y su descargo de responsabilidad es claro: “Las funciones actualmente habilitadas requieren una supervisión activa del conductor y no hacen que el vehículo sea autónomo”. Dormirse, jugar o trabajar desde el asiento del conductor es conducción distraída o negligente: ilegal en todos los estados de EE.UU. y, prácticamente, en cualquier jurisdicción donde se graban estos videos.
A pesar de ello, Tesla ha pasado una década comercializando el sistema con imágenes de conductores con las manos fuera del volante —incluso haciendo café— mientras alega en los tribunales que cualquier accidente es culpa del conductor por no supervisar.
Un problema que crece
Tesla se enfrenta a demandas por valor de hasta 14.500 millones de dólares relacionadas con sus sistemas de asistencia, ya perdió un veredicto de 243 millones por un accidente mortal con Autopilot, y la NHTSA ha elevado su investigación sobre el FSD a un análisis de ingeniería que cubre 3,2 millones de vehículos. Sus propios datos muestran que los accidentes con Autopilot y FSD alcanzaron un récord de 207 en un solo mes. En Estados Unidos, Tesla ha reportado a la NHTSA más de 50 muertes en accidentes relacionados con Autopilot y FSD.
Sobre el autor
Editora senior en Byte Horizon con más de una década analizando el corazón de los smartphones. Elena se especializa en pruebas de rendimiento extremo y hardware móvil. Su capacidad para desarmar y evaluar la durabilidad de los productos la ha convertido en la guía de confianza para quienes buscan tecnología que dure.